Gracias!!!
Gracias a ti, a ese lector ocasional de mi blog al que no conozco, porque no acostumbra dejar comentarios, pero sí sé que está presente, aunque el modo de averiguarlo sean las frías cifras de un contador de visitas. Gracias porque tengo así por seguro que en algún lugar de la blogosfera hay alguien que me lee, que comparte aunque sea un segundo de mi tiempo, que siente empatía, aunque sea mínima, por lo que pueda plasmar en palabras. Gracias porque la vida sería triste si no tuviésemos compañeros de fatigas, aunque fueran virtuales. Y perdona por contarte tantas veces cosas que pueden ser demasiado íntimas como para hacerte sentirte partícipe de lo que te narro. Perdona por mis malos días en los que la desesperanza se convierte en norma y puedo sonar demasiado deprimente o melancólica. Gracias.






