De vuelta…tanto tiempo después
Mírame. Me marché hablando de Navidades y vuelvo hablando de cambios y de la frágil constatación de mi inesperada felicidad en los últimos meses. He cambiado de aires y Madrid me ha devuelto la sonrisa. Sé que mi alegría de ahora puede ser ten leve como la tristeza y la melancolía que destilé durante tanto tiempo. Por eso la aprisiono cada mañana, por eso me retuerzo en ella para arrancarle todo su jugo. Me fumo la felicidad sin mesura, la respiro cuando me levanto, le rezo (yo, que hace tanto que dejé los avemarías) cada noche. Y no quiero que se vaya. Quédate, aun con todos tus fallos. Sabes que nunca me ha gustado lo perfecto-ni los perfectos.