Lunes | Agosto 13, 2007

Me marcho

Este sábado, a Inglaterra. El viaje es mucho más que dos semanas para aprender inglés. Es una huida de la rutina y quién sabe si de algo más, de tantos miedos que dejo aquí, en casa, de tantas incertidumbres para el futuro. Mis amigas prefieren que sea el destino el que marque su rumbo en los próximos años. A mí me inoportuna tremendamente el ser tan calculadora, el tener que saber al milímetro qué estaré haciendo dentro de unos meses. La incertidumbre me vuelve vulnerable y ésa es una situación que detesto. La marcha a Inglaterra, los estudios de historia que si todo va bien empezaré en octubre son la esperanza abierta a un mundo en el que las reglas no estén tan marcadas como lo han estado los últimos cuatro años. Y me obligo a desearme buen viaje.

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Miércoles | Agosto 01, 2007

Animales de circo

 

Llegaron ayer al pueblo. Los traían en camiones desvencijados y una voz en francés repetía monótonamente la cantinela: "Hoy, gran circo"... y las fieras que se juntarían en el campo de fútbol para que su encierro fuese fotografiado por los padres orgullosos de haber traído al niño a un espectáculo sano (porque, ¿qué es esa mierda de Play Station?) y para que los niños sonriesen frente al latigazo del domador de turno o la estúpida repetición de una jirafa con una jornada laboral que va mucho más allá de las ocho horas de rigor. Y no tengo nada en contra del circo. Me parece un espectáculo precioso cuando nadie sale herido en el intento, cuando es sólo fantasía y está hecho del color de los sueños y de la mirada limpia del niño que recorre el techo de la carpa en busca de la pirueta perfecta. Pero la caravana se repetía demasiadas veces, los pequeños salían a verla y todo lo que había en aquellas jaulas era el sufrimiento de un león encerrado que recorría el suelo por detrás de los barrotes queriendo aparentar fiereza, sin darse cuenta de que ya no era el rey de la selva. Y al mediodía, en la TVG, la noticia de que un oso apareció muerto en cualquier lugar de Galicia, procedente seguramente de un circo que lo había abandonado. Y casi devorado por las moscas, en un páramo dejado de la mano de Dios. Lo peor de morirse es hacerlo sabiendo que a nadie le importa.

 

Posted by bolboreta at 20:00:05 | Permanent Link | Comments (0) |