Te esperaré
Te esperaré porque siento que merece la pena, aun a sabiendas de que el corazón que me guía seguramente se habrá equivocado, y me acabaré llevando un batacazo, y sufriré y maldeciré el día en el que te conocí. Pero he llegado a un punto en el que prefiero equivocarme por exceso que por defecto, en el que no deseo perder más amaneceres ni más bailes como el que bailé contigo. Porque la racionalidad, al llegar a un techo, exaspera y hace dejar de sentir. Porque quiero tocar la fibra de la vida y no sentir nunca más que se me escapa a puñados como la arena de Brighton. Y es cierto, lo sigue haciendo. Pero ahora los días duran más y cada vez hay más motivacionese para levantarse de la cama. Una llamada furtiva, una conversación en el Messenger, el recuerdo de una sonrisa.