Bufff!!!!
Los exámenes, personas histéricas a mi alrededor, un día horrible de lluvia y yo mendigando tiempo para mí y para mis sueños. Decía la frase que la felicidad no es el objetivo de nuestra vida, sino la consecuencia de cómo vivimos. Y yo me encuentro luchando por alcanzarla y por vivir sin que cada día sea un día más sino un día ganado a la desesperanza que a veces tanto me puede. Luchando por saltar cada muro, por sobrepasar las barreras y por seguir mi camino aunque me cueste tanto dejar gente atrás que me haga llorar. Al final, en la vida, lo único que tenemos es a nosotros mismos, pero es genial encontrar buena gente con la que compartir el camino. Escribí esa dedicatoria en un libro que regalé a un amigo para el que ahora no sé qué significo ni qué significa él para mí. Me doy cuenta de que debería cambiarla, de que la frase, aunque suene más patética, debería haberse cortado en el pero para hacer patente la soledad en la que vivimos aunque estemos rodeados de mucha gente. El 5 de febrero termino. Ese día el aire se habrá vuelto más puro y no tendré que perseguir bocanadas por las esquinas de mi alma.








