Me marcho
Este sábado, a Inglaterra. El viaje es mucho más que dos semanas para aprender inglés. Es una huida de la rutina y quién sabe si de algo más, de tantos miedos que dejo aquí, en casa, de tantas incertidumbres para el futuro. Mis amigas prefieren que sea el destino el que marque su rumbo en los próximos años. A mí me inoportuna tremendamente el ser tan calculadora, el tener que saber al milímetro qué estaré haciendo dentro de unos meses. La incertidumbre me vuelve vulnerable y ésa es una situación que detesto. La marcha a Inglaterra, los estudios de historia que si todo va bien empezaré en octubre son la esperanza abierta a un mundo en el que las reglas no estén tan marcadas como lo han estado los últimos cuatro años. Y me obligo a desearme buen viaje.






