Domingo | Julio 01, 2007

Echo de menos tu olor, tu casa, tus zapatos

A veces me sucede que no echo de menos a alguien pero observar algo que le pertenció, reencontrarme con su olor en un lugar perdido, pasar por delante de la casa a la que me invitó una vez, ver un gesto suyo reflejado en otra persona, me hace dudar de mi propia capacidad para el olvido sano. Me he dado cuenta de nuevo hoy, otra vez, oyendo una canción preciosa de Roxette, de esas para amar a bocajarro, A thing about you. No la conocía y llegué a ella por una biblioteca municipal de esa ciudad que tanto odio y en la que sigo viviendo, quizás por mi propia culpa, quizás porque soy más responsable de lo que debería, quizás, quizás por qué? A saber. El caso es que como me sucedía con el vídeo de Chaouen no puedo colgar aquí directamente la imagen, así que un link servirá para quien busque su belleza, que es mucha y muy recoleta: http://www.youtube.com/watch?v=WviZJhqXoOc.

Y vaya, como hablamos de belleza, y como también cogí ese libro el mismo día que mi incursión en Roxette, unos versos de Neruda para llorar de perfección (Diosss, cómo he podido estar hasta ahora sin conocerlos???). Fuera de la redacción y de las notas de prensa, hay espacio para las cosas especiales. Ésas a las que no puedes renunciar aunque salgas todos los días a las 11 y recorras la ciudad entera, sin tiempo para apreciar la belleza que se esconde en cualquier rincón:

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.

Mi voz buscaba el viento para tocar su odío.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Posted by bolboreta at 18:09:58 | Permanent Link | Comments (0) |
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