Y todo en mí fue naufragio
Eras apenas una imagen entreverada entre los rostros del Master. No sé en qué momento empecé a quererte. Supongo que fue cuando descubrí que tras los bailes en el K. había más que atracción, y que en la balanza del levantarse a tu lado cada mañana o arriesgarme a sufrir por no lograrlo, lo primero podía más. Claro que como me suele suceder en esto del querer, las cartas salieron marcadas desde el principio, y mi jugada no era la buena. Perdóname porque me equivoqué y esta vez fui yo la que, temerosa de que me hagan daño, ahora lo he hecho yo sin pretenderlo. No sé cómo decirte (lo que hecho ya de tantos modos…) que te echo de menos sin casi haberte conocido, que, de algún modo y como dice la canción, quizás siempre te había esperado, aun sin saber que existías. Que hoy necesito cientos de abrazos, y no tengo derecho a pedirte ni el primero. Desde ayer, todo en mí es naufragio y me anego pensando en ti.


